Se oye hablar que al mezcal se le dan besos, no tragos. Esto no es errado, posee un sustento científico y gastronómico. Al degustar lentamente, las enzimas de nuestra saliva desdoblan las cadenas moleculares del mezcal.
Los mezcales tradicionales se obtienen de la materia prima más longeva del mundo para la elaboración de un destilado. Por ello, la idea del «shot» en caballito desvirtúa toda nuestra tradición. En Cuish promovemos el constante ejercicio de diferenciar plenamente los aromas y sabores a través de nuestra nariz y gusto.